Conoceme

 

Psi. Manuel Varine

Nací en Suipacha, uno de los tantos “pueblos chicos” de la provincia de Buenos Aires. Allí pase toda mi infancia y mi adolescencia, pero a mis 18 años tuve que tomar una gran decisión, quedarme sabiendo que no iba a poder hacer lo que me gustaba o mudarme a una ciudad mucho más grande a poder formarme y crecer en eso que elegía para mí.

Desde chico, lo humano ocupaba un lugar central en mi vida, mi personalidad se caracterizaba por acercarme a los demás, la empatía, la percepción y la sociabilización. Mis primeros pasos los di en entidades del pueblo, como voluntario. Descubrí en la ayuda al otro mi vocación, trabajar en lo social, compartir con otros, buscar cubrir sus necesidades.

Mis estudios

Más alla de esta vocación clara, nunca había pensado en estudiar psicología. Esto llega a mi vida por un comentario de una persona muy importante para mí. Recuerdo que era el verano previo al último año de secundaria, se empezaba a hablar que iba a ser de mí una vez terminado el colegio y no tenía yo ninguna respuesta concreta o convincente, para los demás y tampoco la tenía para mí. Esta persona me dijo “Manu, vos serias un buen psicólogo” y esa frase sembró la semilla. Mi curiosidad fue tal que me pase todo ese año leyendo sobre psicología y decidí hacer terapia por primera vez en mi vida, para ver qué era eso de la psicología. Ese año, en octubre me anote en psicología en la UBA, universidad donde curse los dos primeros años, pero después decidí cambiarme a la Universidad de la Marina Mercante, donde me recibí.

Mi carrera

La mudanza no fue nada fácil, pero con el tiempo empecé a conocer y disfrutar. De a poco me sume en actividades y voluntariados que me ayudaron a mantenerme activo. Una de las experiencias más lindas para mí fue trabajar de voluntario en “Casa Garrahan”, un espacio que tiene el hospital Garrahan para las madres y los chicos que están en tratamiento y no tienen donde alojarse.

Me recibí en el 2012 y desde ese momento la búsqueda fue mucho más activa, poder trabajar de lo que estudie fue el segundo gran desafío. Hoy, sin duda, puedo decir que di muchísimos pasos en el camino que quiero transitar. Trabaje en recursos humanos, trabaje con chicos con capacidades diferentes y en el consultorio tuve la posibilidad de trabajar con personas de todas las edades y problemáticas diferentes.

La escritura y los talleres son algo nuevo en este camino, pero está claro que era algo que siempre quise hacer, solo había que encontrar el momento justo.

La terapia cambio mi vida, sin dudas, por eso soy un convencido que todos deberían pasar por la experiencia, aunque sea una vez en la vida hacer terapia. Quienes lo prueban y encuentran el profesional acorde a su búsqueda, sin duda obtienen logros significativos.

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